martes, 14 de abril de 2015

Pensar en nada







¿ Escribir sobre que ? 
También puede ser gratificante escribir sobre nada...








Hace tiempo que no escribo , no tengo nada que decir ...
No está mal pensado decir que no tengo nada que decir . 

Miro por la ventana , veo el mar, ese que me acompaña en mis momentos de gloria, y ese que también está conmigo en mis otros momentos. Lo miro firmemente, sin pestañear, no distingo en él nada especial hoy, y me gusta. 

Es extraño,  y a la vez maravilloso, no tener nada que contar . Profundizo buscando algún motivo para estar escribiendo, y no lo hallo. Lo cierto es que algo debe estar pasando por mi cabeza, aunque no me de cuenta de ello. 
Tengo ahora una oportunidad para observar mis pensamientos sin involucrarme en ellos, hoy que no salen a flote. Me apetece plasmar y compartir estas sensaciones algo divergentes. 

No se me va la cabeza en divagaciones, ¿ o tal vez sí? Nada es rotundo, nada es blanco o negro , es precisamente nada, y a la vez es todo , no lo sé ; sólo estoy ocupada mirando el mar. Es lo único que me importa ahora , mirar el mar. 
Es un ejercicio de relajación , algún modo de terapia alternativa ( lo que no sé muy bien es : terapia para qué ni alternativa de qué , pero no me importa ).  

Estoy reconciliándome con todos mis egos, los exteriores, los interiores, incluso los difusos. Es una sensación muy agradable. No necesito , ni quiero, interferencias. Por favor, que no llueva, que nadie llame a la puerta , ni al teléfono, que nada ni nadie me saque de este instante sumergido en un nirvana atípico. Es perfecto; estar conmigo misma sin pensar en nada, o quizás pensando en la nada. 

Creo que he aprendido por fin a meditar , sin adoptar la posición del loto, sin inciensos, sin vistas al Potala ( echo de menos al Potala, a los Himalayas, a la vez que los tengo en mi subconsciente mientras me debato entre la nada y el nada) . 

Creo que va siendo hora de retomar mi ser consciente. Se hace tarde, muy a mi pesar, no he podido evitar mirar el reloj durante esta ensoñación, y lo he visto. No me importa, he quedado vacía de tóxicos de la mente con este ejercicio. 

Miro de nuevo el reloj, vuelvo a mirar al mar a modo de despedida ... y retomo mi vida coherente para seguir con ella. Gracias , nada, por estar ahí.