jueves, 20 de diciembre de 2012

Crónica de una muerte anunciada





Me acaba de llegar la noticia del posible cierre del centro de diálisis El Atabal, Unidad del Servicio de Nefrología del HRU Carlos Haya de Málaga . Siempre han  habido rumores, desde que trabajo en Málaga los estoy oyendo, pero tan fuertes como estos, nunca.





Para hacer un breve resumen, El Atabal no es un centro de diálisis extra hospitalario en si, es mucho más. Es una unidad más de las que integran el Servicio de Nefrologia del Hospital Carlos Haya; donde todos estamos en continuo contacto, tanto pacientes como profesionales. Se encuentra ubicado fuera del hospital , pero forma parte del mismo. El personal que atiende a los pacientes son trabajadores del hospital , se ha formado en el , sigue los mismos protocolos , actúa según el mismo proceso asistencial integrado, va a las mismas reuniones, el personal que rota por ambos es el mismo, los nefrólogos que hacen guardias son los mismos, que más se puede decir. 

Existen técnicas especiales de hemodiálisis que, aunque el centro es extra hospitalario, no hay centro concertado en Málaga que las proporcione a sus pacientes. Por estas razones, los pacientes del Atabal se dializan allí, al igual que los pacientes del hospital se dializan en el hospital. 
Por todos estos motivos, los usuarios del Atabal están comenzando sus movilizaciones,  para evitar el posible desmantelamiento del centro a favor de la gestión privada.
La Señora Gerente del hospital quiere  considerar este centro con iguales características que otros extra hospitalarios, para poder derivar pacientes a los próximos centros concertados que se abrirán en breve en Málaga. 
No me parece correcto que sean considerados por igual. Cada tipo de centro responde a unas expectativas y este en concreto responde a unas únicas expectativas para el tipo de pacientes usuario del mismo. Se podría decir que es un híbrido  entre atención hospitalaria y extra hospitalaria, por eso existe. Los usuarios no poseen características para dializarse en hospital como tampoco para dializarse en la Privada-Concertada.



Objetivo: reducir el gasto. 



El mismo de siempre. La Sanidad pública no genera ingresos, sólo gasto. Eso es de cajón. No producimos nada en el sentido económico del  término, producimos y preservamos algo mucho más importante: la salud de la población.
Por eso me indigno cuando oigo que la Sanidad no es rentable. ¡Claro que no lo es, Señora Gerente! ¿Que había usted pensado? No lo es si se considera un hospital público como una fábrica que hace automóviles, o como una cadena de hoteles en los que el usuario paga por recibir unos servicios. Pero estamos hablando de un Sistema Público, el sistema sanitario de nuestra comunidad. De unos usuarios que son crónicos, últimamente tratados por el Gobierno como apestados. Estos apestados  necesitan recibir la mejor atención posible. Todos somos o llegaremos a ser apestados en mayor o menor medida.
Recortes nos obligan a derivar pacientes de diálisis hospitalaria a otras unidades , entre ellas el Atabal. ¿Qué pasará entonces si desaparece? ¿Dónde irán los usuarios del Atabal y los que derivamos? No quiero ni pensarlo. Cada unidad tiene su misión, tanto en la pública como en la privada, y se están mezclando conceptos.



Se equivocan en recortar en lo básico, se equivocan en pensar que se pueden intercambiar roles, se equivocan , en definitiva,  en la gestión de la crisis. Es fácil gestionar en periodos de bonanza, pero en periodos de crisis hay que trabajar con mucho sentido común y consenso con los profesionales que entendemos del asunto para conseguir que los daños colaterales sean los mínimos. 
Se están tomando decisiones fundamentales sin contar con nadie, con premeditación y alevosía, y con una falta de sensatez pasmosa. A veces nos encontramos que ya es demasiado tarde para poder hacer nada, pero espero que esta vez se considere al grupo de personas formado por los usuarios y trabajadores del Servicio de Nefrologia del hospital Carlos Haya, ya que todos nos sentimos afectados por esta absurda decisión.



Sigo pensando en el maravilloso slogan de la marea blanca: 



La Sanidad no se vende , se defiende.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Marea blanca, marea verde

 Podría ser el título de un poema o de una canción. Para mi es un himno a la cordura. 


Hace algún tiempo se han unido a las protestas de la sociedad dos nuevos grupos, representan dos  pilares fundamentales del decadente estado del bienestar: los integrantes de la Sanidad y de la Educación.
Hay quienes piensan que estas protestas están fundamentadas por el egoísmo de unos colectivos que han perdido de un plumazo derechos adquiridos a lo largo del tiempo. 
No es esta la base de la reivindicación.
No queremos un sistema educativo con retroceso de cuarenta años. Con las reformas del sistema educativo se esta vulnerando el derecho global a la educación, condicionando el futuro del alumnado al nivel socioeconómico de sus familias. Recuerdo cuando era niña las clases de " permanencia" en el colegio público donde estudiaba en los 70, los que podían pagar esas clases de refuerzo gozaban del privilegio de una atención menos masificada. Eran actividades extra escolares pero dentro del programa. Quien no podía pagarlas se perdía clases que entraban en el temario. Con esto se realizaba una segregación del alumnado, el que podía pagar y el que no.
Se vuelve a esto. Se esta favoreciendo a la Enseñanza privada en detrimento de la pública. Con el aumento de ratios, la no contratación , la desaparición de puestos de trabajo, se esta desmantelando, pero siguen los conciertos con colegios que segregan al alumnado, desoyendo la Sentencia del Tribunal Supremo que prohibe esta segregación.
¿ dónde queremos ir a parar con todo esto?
En cuanto a Sanidad, se están empezando a privatizar hospitales , recortes en recursos materiales y humanos en la Pública, mermando una Sanidad Universal. Copagos, cierres de plantas, contratos al 75% . Lo que antes era un modelo a seguir, ahora ya no tanto. 
Nosotros, los funcionarios , si, los que últimamente estamos tan mal considerados, los que tenemos tanta " cara" que protestamos porque nos han quitado la paga extra, porque nos han aumentado el número de horas, los que gozamos de una cierta estabilidad laboral, nos quejamos. Ya era hora de que nos quejáramos . Llevamos tiempo viendo como poco a poco todo se va al garete, sacando fuerzas para seguir realizando nuestra labor lo mejor posible a pesar de los recortes, aguzando el ingenio para seguir dando la atención al usuario con los pocos medios de que disponemos, soportando miradas de personas que creen todo lo que leen en ciertos periódicos, o que ven en ciertas cadenas de TV, que dan la razón a nuestro gobierno, diciendo que el recorte es necesario, que otra cosa no se puede hacer, que hay que apretarse el cinturón.
Ya ha pasado casi un año y estas medidas no han dado el fruto deseado. Aumenta el paro, las familias tienen cada vez mas dificultades para subsistir. La economía no se recupera. No se ve la luz al final del túnel. Me da igual que  la deuda sea o no heredada. Pienso que un gobierno esta ahí para solucionar problemas, no para hundir más al país con estas medidas.
Ante todo esto me pregunto: ¿ para qué tanto esfuerzo? No soy economista. No se en que se basa la famosa prima de riesgo para subir o bajar, no se que factores intervienen en la credibilidad ante los mercados. ¿ Que son en realidad esa serie de entelequias? ¿ Un engaño? ¿ Un pretexto utilizado para justificar medidas efectuadas sin lógica?
Lo único que se es que cada vez más existen más impedimentos para realizar nuestra labor con un mínimo de calidad, y eso lo estamos sufriendo todos, no sólo los integrantes de las dos mareas, sino la totalidad de la población de este país.

Y seguiremos en la lucha hasta ver cualquier atisbo de sensatez en todo esto. 






lunes, 10 de diciembre de 2012

¿Que camino debo tomar? La búsqueda de lo absurdo



- Sólo quiero saber que camino tomar.
- Pues depende de adónde quieras ir tú.
- Eso no importa, si tú me dices.
- Entonces realmente no importa el camino que escojas.

Es un pasaje de " Alicia en el País de las Maravillas" de Lewis Carroll.
Como muchos pasajes de esta obra, están escritos para hacernos reflexionar. Paradojas, absurdos, llámenlos como quieran, pero esta conversación entre Alicia y el Gato no tiene nada de banal.
Si nos paramos a analizar el diálogo, Alicia representa a alguien que está perdido y pide ayuda.
Tal vez el Gato tenga razón en su respuesta. Por un lado, a Alicia no le importa a dónde ir; es más, ni siquiera sabe si quiere ir a alguna parte y, si no existe un objetivo, difícilmente se podrá trazar una ruta desde donde está. No hay meta, no hay camino. Si por el contrario, existen múltiples opciones de destino, realmente tampoco importa el camino a seguir. No importa el camino si no tienes claro qué destino es el correcto. Cualquier destino puede ser válido si no te has planteado un objetivo a priori.
Se llega entonces al absurdo, o a la paradoja, que tanto gustaban al sombrerero loco ( dicen las malas lenguas que era Russell) .
¿ Qué camino debo tomar?  Un camino es un conjunto de líneas que unen dos vértices ( tal vez iguales) .
Puedes pasarte toda la vida dando vueltas y vueltas para acabar en el punto de partida y llegar finalmente a la conclusión de que no se está allí tan mal. Quizás Alicia realmente no quiere salir del bosque. Alguna vez seguro que nos hemos sentido Alicias recorriendo bucles.
Te levantas por la mañana, vas a trabajar, llegas, pasar la tarde solo o con tu gente, preparas todo para el día siguiente y te acuestas. El día de la marmota. Es ver pasar el tiempo sin objetivos nuevos. Mientras que no aparezca el Gato, todo ira bien. Si no sabes a donde ir, no hay necesidad de gastar energías buscando un camino que, quizás, te devuelva a donde siempre. Dejarse llevar sería entonces la opción más válida.
Todo cambia si se trazan objetivos, da igual que sean a corto, medio o largo plazo. Da igual que sean utópicos, inalcanzables o ridículos. Al fin y al cabo, son objetivos.
Somos puntos encerrados en conjuntos. No sabemos si ese conjunto en el que nos hallamos esta acotado o no. Por mucho que nos desplacemos, no sabemos si llegaremos a salir de donde nos encontramos. Alicia ve el gran bosque, enorme, pero no ve dónde acaba o si acaba. Puede imaginarse que acaba, pero ... ¿ y si el todo es el bosque?
A veces, por pereza, o por miedo a lo desconocido nos hallamos en nuestros particulares conjuntos, y allí seguimos, sin marcarnos nada más. A verlas venir. Puede que en un momento dado de nuestras vidas, nos volvamos Alicias, queremos salir, sin importar a donde.
Es la segunda parte de la contradicción. Sabemos con certeza que queremos algo distinto de lo que tenemos, pero lo que no sabemos es " el qué" . De nuevo sin objetivo, o ... ¿ no es ese precisamente un objetivo?
En esa búsqueda, estamos en realidad buscando la meta, no el camino como creemos, pero en muchas ocasiones la meta es simplemente el cambio.

Hacía algún tiempo que quería reflexionar sobre esto, que parece tan absurdo. He llegado a dos conclusiones: 

Primera:  " el individuo se mueve por objetivos, y cambiar es avanzar"
Segunda: " La topologia me está matando"

lunes, 3 de diciembre de 2012

Permitirse el lujo de morir


Ismael Serrano a favor de la eutanasia con un precioso tema : “ Testamento vital” , me hace reflexionar sobre la dureza del momento de la muerte, y la difícil decisión de dejar marchar a nuestros seres queridos.



He convivido con  la experiencia de la muerte desde tantos puntos de vista, tantas situaciones distintas, que me es difícil recordarlas todas.  Desde  jóvenes que se van, muertes inesperadas en personas que estaban relativamente bien dentro de su enfermedad, hasta ancianos decrépitos pidiendo irse de este mundo a voces sin poderse ir por sí solos.
En la actualidad, existen tantos recursos que es difícil dar el paso hacia la otra o no otra vida, ya no es sólo someterse a un tratamiento más o menos agresivo, sino a pruebas diagnósticas durisimas que pueden, si, alargar la vida, descubrir la causa de un empeoramiento, añadir más tratamiento para que ese ser viva otro poco más, no importa en qué condiciones.
A veces, estamos tan empecinados en mantener con vida al individuo que nos olvidamos del significado de la palabra vida. No es vida el mantenerte atado a un montón de tubos cuando tu cuerpo ha dicho hace mucho basta ya.
En nuestra sociedad , puede que la palabra muerte signifique fracaso. Hemos fracasado en mantener a alguien vivo, hemos fracasado como hijos, al no saber cuidar a nuestros mayores, hemos fracasado como cuidadores, como maridos, como esposas... Pero al fin y al cabo morir algo tan natural como nacer, son dos experiencias por las que,  forzosamente, tenemos que pasar. Tantos matices religiosos, políticos, culturales...cada persona lo afronta de una manera. 
He tenido en mi carrera profesional demasiadas veces la experiencia de dializar a un "cadáver", una persona en sus últimos momentos, sabiendo que desde hace tiempo no se puede hacer nada, que lo que es un tratamiento, ahora es alargar el sufrimiento, una técnica agresiva de por si que se convierte en estos casos en un verdadero suplicio. Me he sentido como parte activa de ese "alargar el resuello", algo que no vale para nada pero a lo que, inevitablemente, no he podido negarme a hacer, ya que la decisión no era mía. "Hay que seguir con la técnica". He sentido que la única manera de ayudar a esa persona, a la que tal vez he tratado y he conversado muchas horas con ella, era no haciendo precisamente lo que estaba haciendo. También he respirado cuando esa persona no ha vuelto a su sesión, y me he alegrado por ella y por su familia que,  o no pudo tomar la decisión, que es difícil, o no supo muy bien que hacer en ese caso. Siempre hay esperanza. Cuando el que te toca es algo tuyo, por mucho que te digan, hay que tener la cabeza bien fría para mirarlo no desde el egoísmo de un hijo que no quiere quedarse sin su padre, o desde la ignorancia de alguien que piensa que esa persona se aferra a la vida cuando el resto ve que no es así. Por desgracia, tuve que tomar una decisión de este tipo una vez como hija, y me fue verdaderamente difícil decirle al medico: basta ya. Te invade luego un sentimiento de culpa, un "¿Y si me estoy equivocando?", pero con el tiempo te das cuenta de lo que has hecho es lo correcto.

 Que la noche no duela

Recuerdo un caso cuando trabajaba en Huelva. Una señora que hacia relativamente poco que había entrado en programa de hemodiálisis. Se fue deteriorando hasta tal punto que casi siempre estaba ingresada por una cosa o por otra. No salía del hospital. En uno de sus largos  ingresos , un día vino la hija, que ya era como de nuestra familia, a contarnos sus temores, cómo se sentía al tener a su madre allí tanto tiempo, con las analíticas de casi todas las mañanas, los traslados a rayos, la diálisis. Ella sabía perfectamente que su madre estaba mal, que le quedaba poco tiempo, y quería consultarnos que pasaría si se la llevaba a casa.
En estos casos tenemos que ser muy prudentes, pero en ocasiones las imprudencias pueden ayudar a alguien , y con esto me refiero a la madre tanto como a la hija, pues al fin y al cabo, ella seguiría con su vida. Le dimos ánimo tomara la decisión que tomara y, sobre todo, le hicimos ver que no debía sentirse culpable decidiera lo que decidiera.
Decidió llevársela a casa. Nos contó que su madre murió en su cama, rodeada de sus cosas, de sus nietos y bisnietos, y con una sonrisa en los labios. Sé que esa hija siempre recordaría a su madre con esa sonrisa, en lugar de recordarla dando el ultimo respiro en la cama de hospital con los brazos llenos de pinchazos y sufriendo lo indecible para morir. 
Vino a vernos pasado un tiempo a darnos las gracias.



Él ha abierto las ventanas, y ella se aleja sonriendo,
imagina mientras la tarde naranja va cayendo.